Viajar sola, sin dinero y sin miedo

Nunca vuelve el viajero: quien viaja, cambia. Y eso mismo le pasó a Elisa cuando comenzó con este ritual. Viajar solas, sin miedo y sin dinero se volvió un boca a boca en el ámbito feminista.

“Empecé a viajar sola a los 22 años, después de terminar dos cosas, la carrera y una relación de maltrato. Huir, así fue mi primer viaje, con miedo y el autoestima baja. Fue enfrentarme a todo para volver siendo otra persona. Me fui a Estados Unidos y en ese viaje me metí en el activismo de la lucha racial a partir del caso de Eric Garner”.

Después de verla en la plaza de Sol con muchas mujeres y hombres a su al rededor escuchándola con atención, pensé que este tipo de talleres son realmente útiles, porque hay cosas que nunca se dicen, y otras que se dan por hecho, ciertos mitos, que como mujer hacen ruido y no te dejan soltar las riendas de tu libertad y sacar un pasaje con los ojos cerrados.

“Viajar sola ha sido el mayor impulso de empoderamiento que he tenido en mi vida”.

Elisa dijo que “viajar sola es un acto subversivo” y tenía razón: “Tanto eso como viajar acompañas de otras mujeres, porque estás tomando un espacio que no pertenece a tu entorno”.

El taller trata sobre el concepto de viaje responsable, diferenciar el turista del viajero y de ser conscientes que viajar con un pasaporte en la mano y tener cierto color de piel que no supone ciertos controles del estado terminan siendo un privilegio dentro del mundo xenófobo y desigual en el que vivimos.

Luego concluye con consejos prácticos a la hora de viajar sin dinero, en el momento de hacer auto stop, o cuando buscamos un lugar donde dormir, teniendo en cuenta que “no se trata de viajar sin dinero, sino que se trata de tener una ideología anticapitalista que respalde esa aventura”.

Somos mujeres y queremos viajar solas. Claro que las mujeres tenemos más desventajas que los hombres a la hora de movernos en espacios públicos, estamos más expuestas a agresiones de todo tipo. “Existe la trampa de pensar que es mas fácil, porque se supone que no pareces una amenaza, sin embargo, esa confianza que se puede transmitir siendo mujer quizás no la tenemos nosotras mismas a la hora de hacer auto stop o a la hora de dormir en casa ajena. Eres una víctima potencial todo el tiempo”.

Viajar como evasión de la mente y reafirmación del cuerpo. Todas las mujeres que hemos viajado solas hemos tenido experiencias buenas y malas de acuerdo a esta idea. De todas maneras eso no nos debe detener, ¿Por qué? “Porque hay cosas que nos pueden pasar en nuestra propia esfera privada. Lo que pasa es que estando fuera estamos más alerta, porque creemos que tenemos más peligro, cuando no es así”. 

Durante los viajes en soledad pueden pasar situaciones fortuitas y otras que te pueden paralizar. “Estando de viaje por los Balcanes me quedé en un hostal, salimos una noche con la chica de la recepción y ella acabo invitándome dos días más a quedarme con su familia. Mucha gente tiene curiosidad cuando te ven sola, sienten que te están conteniendo o protegiendo. Por otro lado, una vez un hombre comenzó a acosarme, no dejaba de perseguirme preguntándome donde estaba mi novio, estaba claro que si no había un hombre para reclamar la posesión de mi persona no iba a dejar de molestarme”.

Elisa continúa, “hay que saber encontrar el punto entre ser precavida con sentido común, y no dejarse llevar por mitos. El patriarcado está en todas partes, no solo cuando te vas de viaje. Cada país es machista de acuerdo a su estilo, hay distintos niveles y distintos peligros, por eso es mejor estar informada, pero no dejar de ir, porque sino te quedas en tu casa encerrada y no es la idea”.

La información es poder. “si piensas hacerlo no lo dudes. De todas maneras, mientras más informada estés sobre la gente, la cultura y demás, mejor será tu viaje. Es difícil distinguir la línea entre lo que defiendes, lo que ves y lo que practicas durante el viaje. Lo fundamental es no poner en riesgo tu seguridad por defender algo, porque lo primero eres tu y tu integridad”.

Elisa se irá este verano a Francia a dar este mismo taller, luego tiene pensando irse a Centro América. Mientras continuará sus relatos en Revolution On The Road, página donde narra sus experiencias.  A pesar de las malas experiencias que le pasaron rescata lo positivo y sabe diferenciar entre lo que una mujer puede exponerse estando lejos de su casa y lo que puede pasarle sin haber salido de su propia ciudad. Al final todo termina, menos un viaje.

Ilustración: Elena Titos

Gracias a Elena Titos por la ilustración.

2 Comentarios

  1. Grande Revolution on the road!! Eres una de mis motivaciones para el viaje que ya he comenzado!! Vamos mujeres del mundo, dejen de casarse y embarazarse, de creer en el cuento de hadas. VIAJEN, una y otra vez!!!

  2. Una gran experiencia la que nos relatas, te felicito por tu valentía y tu proceder, me quedo con la frase “quien viaja cambia” de hecho doy fe de ella y te felicito por el gran trabajo que haces con tu blog.

    Saludos!

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