Sin título y sin despecho

Esta edición del Festival de Cine de Mar del Plata tuvo varios ejes jamas vistos en relación a la mujer. Directoras, actrices, técnicas, periodistas, guionistas y productoras se reunieron para celebrar los 30 años de La mujer y el cine. Pudo verse “Una mujer fantástica” de Sebastián Lelio, y entre otras cosas, el grupo de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales tuvo su primera aparición dentro de este marco.

Sin embargo, quiero centrarme en una mínima cuestión de género dentro de este ambiente. Algo que no me dejó dormir durante la noche del domingo pasado.

La sección oficial de cortometrajes argentinos comenzó con la sala casi llena. La presentadora anunció a los directores que estaban presentes, ansiosos al costado de la pantalla. Ví solo hombres y me sorprendió. La presentadora retomó: “el orden de proyección cambió y el último cortometraje es de la directora Jazmín Stuart”. Jazmín no estaba en la sala. Sentí un alivio al saber que por lo menos había una mujer en la programación de esa sección.

Ví los primeros cuatro cortometrajes, Motocross de Francisco Chiapparo; Y ahora elogiemos las películas de Nicolás Zukerfeld; Son de Alejo Santos, NO de Pedro Maccarone y Max Franco; y por último, Despechada de Jazmín Stuart. No voy a dar mi opinión sobre los primeros cuatro proyectados anteriormente, algunos me gustaron, otros no. Son, de Alejo Santos me pareció una puta maravilla. Sin embargo, voy a centrarme en el último, en el cortometraje que cerró la sesión.

Despechada.

Una mujer llorando dentro de un auto, mientras suena repetitivamente una canción romántica. Una mujer que llama a un hombre, lo espera, lo persigue. Una mujer que se suicida, se tira por un balcón, se arrastra hasta el interior del auto hasta que logra entrar y muere. Muere por el, muere porque el no le atendía el teléfono. Claro, es una mujer despechada, una mujer que no soporta el rechazo, que no entiende que un hombre, su pareja, ex pareja, amigo o lo que sea, ya no la quiera.

En este contexto, donde las mujeres nos empoderamos, buscamos apoyo, fortalecimiento y soporte personal. En este mismo contexto Jazmín Stuart decidió que no se puede, que está bien morir por amor, que está bien morir porque alguien no te quiere, y que está bien como directora invitada no presentarse al coloquio, donde tenía la oportunidad de explicar su idea, y yo de preguntarle.

Entonces, una vez más, somos despechadas, somos unas resentidas con las relaciones amorosas. Somos rechazadas y eso desencadena en sufrimiento personal, porque no nos eligieron. “Las despechadas somos las mujeres, no los hombres, no existen hombres conocidos por su despecho” dicen en la sala.

Como mujer estoy cansada de ser catalogada bajo estereotipos comunes e intento crear contenido artístico dejando de lado los constructos sociales. Y claro que espero más de un cortometraje que se llama Despechada, claro que espero más que eso.

De todas formas, lo que más me molestó no es la mediocridad de Jazmín Stuart. Lo que más me molestó es saber que la persona que programó esta sección decidió que era lo correcto cerrar con este cortometraje, luego de proyectar uno sobre violencia de género titulado NO!. Y por último, alguien decidió que Despechada tenía que ganar el premio CINE.AR a mejor cortometraje argentino.

Me jode.

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