#9M

Ilustración de Sara Luz.

El éxtasis es una sustancia empatógena perteneciente a la familia de las anfetaminas. Su consumo produce sensación de euforia, hiperactividad, y disminuye la timidez y la ansiedad, entre otros efectos. Su reacción química está relacionada con la liberación excesiva de serotonina, conocida popularmente como hormona de la felicidad, ya que realiza una función importante en la regulación del estado de ánimo. Esta expulsión anómala va acompañada de efectos secundarios posteriores a la ingesta tales como confusión, estado depresivo o paranoia.

Ayer, 8 de marzo, tuvo lugar un hito histórico. Una huelga de mujeres convocada en 177 países fue exitosamente secundada, millones de personas tomaron las calles durante horas, los medios de comunicación otorgaron protagonismo absoluto a las mujeres y las redes sociales se llenaron de proclamas a favor de la igualdad. Así, se puso de manifiesto la caducidad del miedo a la palabra feminismo. Un chute.

Lo peor de los chutes es que dejan resaca. Si una no tiene Vitamina D en casa ese día, se baja al súper y se compra un mango. 4 pavos. Se pone una a ver películas estúpidas que no requieran demasiada actividad cerebral y si está acompañada, se acurruca para no ver el infierno detrás de las sábanas.

La alegría mal gestionada puede ser una emoción de mierda cuando se mira al espejo. La alegría consciente, sin embargo, aletarga dicha emoción y la capacita para convertirse en algo perdurable: un sentimiento.
No me tomen por aguafiestas por favor, estoy vibrando. Pero tengo reservas con lo de ayer y lo primero que me gustaría hacer hoy es comenzar a enmendarlas.

Reticencia Nº1:
En esta huelga han faltado mujeres y existen motivos para que así sea. Diferentes colectivos y personas racializadas han manifestado su disonancia con la tónica general de las acciones del 8M. Citando a un compañero sobre la huelga, lo más importante que tengo que decir a este respecto es que no tengo mucho que decir. Que lo digan ellas. Léanlas.

Reticencia Nº2:
El apoyo masivo a una reivindicación rupturista como ésta no puede ser otra cosa que hipócrita: las cifras machistas de hoy son las mismas que las del mes pasado, y que las del año pasado, las mismas, de hecho, que las de los últimos 10 años. De momento, el cambio es simbólico, un buen punto de partida.

Reticencia Nº3:
Los aspectos más destacados de la campaña de comunicación del 8M han versado sobre los machismos que se producen en el ámbito económico laboral: brecha salarial, descompensación de cargos directivos, conciliación; doméstico: cuidados, maltrato; cultural: ostracismo histórico, representatividad y visibilidad; o social: violaciones, acoso; entre otros. Es notable la poca relevancia, si no ausencia, que han tenido el amor romántico, la imposición binaria o la socialización por género como vehículos imprescindibles para la perpetuación de este sistema. Voy a poner una nota.
NOTA: uno de los carices más perversos del heteropatriarcado respecto a otros ejes de opresión social, es que las personas que protagonizan esta relación de poder son las mismas personas con las que nos acostamos. Atañe a la más absoluta intimidad: el amor, el enamoramiento o el sexo. Es decir, opera en esferas que deberían ser las más seguras y libres de verticalidad alguna. Es urgente pensarlas, cuestionarlas, deconstruirlas.

Reticencia Nº4:
La imagen de las feministas, a razón de contentar a la opinión pública, ha sido edulcorada. Ahora lo sexy es ser feminista. El feminismo no es sexy ni lo contrario. Las feministas no son guapas ni feas. Los derechos fundamentales no hay que valorarlos en esos términos y es sonrojante que así se lean. Feminista y sexy son dos adjetivos que pueden ir acompañados pero en ningún caso el segundo es consecutivo.

Reticencia Nº5:
Ignorando la convocatoria de las organizadoras españolas y de otros países, numerosos partidos, asociaciones y entes políticos han dictaminado motu propio que los hombres también debían secundar la huelga, entorpeciendo así el objetivo fundamental del paro: evidenciar la invisibilización de las mujeres como motor imprescindible. El llamamiento de las convocantes invitaba a los hombres a apoyar la huelga, pero no sumándose al paro, sino sustituyendo las tareas ejercidas por ellas.

Reticencia Nº6:
Se ha evitado sobremanera decir la palabra hombres de la manera que sea. El machismo es situado ideológicamente en la otredad, es un ente abstracto. El machismo está en todas partes y nadie es machista. Bueno, todos somos un poco machistas. Nada es nada, todo es todo. El machismo es la puta magia, nadie lo ve pero sucede.

Reticencia Nº7:
Se evita equiparar a los hombres y sin embargo, se iguala a las mujeres. Sería de muy mal gusto comparar al colega que hace mansplaining con el señor que pega a la señora, pero se homogeneizan las discriminaciones de una chica blanca con un sueldo de más de 3.000 pavos, a las de una migrante chicana pobre, como si la primera estuvieran ahí sólo y exclusivamente por sus méritos y no importara su capital económico o social, entre otros. A este respecto, es bochornoso cómo se apartan temas de la agenda pública como la situación de precarización y deshumanización de las mujeres gitanas en la jerarquía social, los vientres de alquiler o la donación de óvulos, por ejemplo.

Reticencia Nº8:
XD

 

 

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