S A V I A

Como flores, que surgen en lugares insospechados, combinaciones maestras, endémicas, resistiendo como nadie la sal del mar y la sequía, frugales, viviendo entre arenales sin nutrientes y termófilas. Con hojas pequeñas o escamas, resistiendo, cubiertas de pelillos finos para atrapar las gotitas de agua en suspensión, soportando los fuertes vientos costeros.

Juniperus turbinata, Lobularia marítima, Thymus camphoratus, Teucrium vicentina Cistus palhinhae, Armeria pungens, Carpobrotus edulis, Halimium calycinum, Astragalus tragacantha; todas las minorías intoleradas, oprimidas, explotadas, resistiendo y diciendo: “¡Estamos vivas, sobrevivimos!”.

Somos lesbianas en San Francisco, negra en Sudáfrica, asiática en Europa, chicana en San Isidro, anarquista en España, palestina en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, judía en Alemania, feminista en los partidos políticos, comunista en la post guerra fría, presa en Cintalapa, encerradas en los cíes, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestra en la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier pueblo del mundo, guerrillera kurda, huelguista, reportera, mujer sola por la calle a las 2 de la mañana, jubilada con pensión precaria, desahuciada, campesina sin tierra, editora marginal, obrera desempleada, enfermera sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritora sin libro ni lector, y seguro, zapatista en el sureste mexicano.

SER HUMANO, cualquiera, en este mundo, minoría intolerada, oprimida, resistiendo, explotando, diciendo “¡Ya basta!“. buscando una palabra, nuestra palabra, lo que devuelva la mayoría a las eternas fragmentadas, nosotras.

Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, somos flores invisibles a los ojos que nos niegan, nos creyeron prescindibles pero creamos el oxigeno y damos la vida, somos plantas, solas y libres, pero viviendo en sororidad como los arboles de un bosque, somos sonámbulas atormentadas por pesadillas que encerraron nuestra imagen en cuadros sellados. Renunciándonos, solo cuando quebramos el espejo recuperamos nuestra imagen. Somos el viento que fluye y canta porque nuestros huesos son lanzas. Porque somos reales y estamos despiertas.

Cadaver Exquisito rescatado por Ann Abigayll

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *